
En el ámbito educacional existen diferentes formas de evaluar los conocimientos académicos y la actividad escolar.
En este post os hablaremos de uno de los métodos más interesantes de evaluación, que escapa de la rigidez de las calificaciones puramente numéricas buscando adaptarse a las diferentes capacidades y necesidades de cada estudiante.
Una rúbrica o matriz de valoración es una herramienta de calificación que describe explícitamente las expectativas de desempeño del evaluador para una tarea o trabajo.
Una rúbrica identifica:
Las rúbricas se utilizan para proporcionar feedback a los estudiantes sobre diversos tipos de asignaciones, ya sean trabajos, proyectos y presentaciones orales, incluso representaciones artísticas o proyectos grupales.
Una rúbrica bien diseñada ofrece una serie de beneficios a los profesores:
Una rúbrica eficaz también puede ofrecer beneficios importantes a los estudiantes. Las rúbricas ayudan a los estudiantes a:
Una rúbrica suele estar normalmente diseñada como una estructura de tipo cuadrícula.
Incluye criterios, niveles de desempeño, puntuaciones y descriptores que se convierten en herramientas de evaluación únicas para cualquier tarea dada.
La siguiente tabla ilustra una rúbrica de calificación simple con cada uno de los cuatro elementos para un trabajo de investigación de historia.
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Criterio |
Excelente (3 puntos) |
Bueno (2 puntos) |
Malo (1 punto) |
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Número de fuentes |
De 10 a 12 |
De 5 a 9 |
De 1 a 4 |
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Exactitud histórica |
Sin inexactitudes aparentes |
Pocas inexactitudes |
Muchas inexactitudes históricas |
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Organización |
Las fuentes de información están claras |
Se conocen la mayoría de fuentes de información |
No se sabe de dónde sale la información |
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Bibliografía |
Toda la información bibliográfica relevante ha sido incluída |
La bibliografía contiene la información más importante |
La bibliografía tiene muy poca información |
Los criterios identifican la característica que se va a medir e incluyen una definición y un ejemplo para aclarar el significado de cada una.
Cada tarea o actuación determinará el número de criterios a puntuar. Los criterios se derivan de asignaciones, listas de verificación, hojas de calificación o compañeros.
Ejemplos de criterios para una rúbrica de un trabajo final:
Los niveles de desempeño se presentan en forma de adjetivos.
Los niveles de desempeño determinan el grado de desempeño alcanzado y proporcionan una evaluación coherente y objetiva y un mejor feedback para los estudiantes.
Estos niveles les dicen a los estudiantes qué es lo que se espera que hagan.
Los niveles de desempeño se pueden utilizar sin descriptores, pero estos ayudan a ser más objetivos.
Las palabras utilizadas para los niveles de desempeño podrían influir en la interpretación de un estudiante del nivel de desempeño (como superior, moderado, pobre o por encima o por debajo del promedio).
Ejemplos para describir niveles de rendimiento
Las puntuaciones constituyen el sistema de números o valores que se utiliza para calificar cada criterio y, a menudo, se combinan con niveles de desempeño.
Debe preguntarse cuántos puntos necesita para describir adecuadamente el rango de desempeño que espera ver en el trabajo de los estudiantes. Considere el rango de posible nivel de desempeño.
Ejemplo de puntuaciones para una rúbrica:
Los descriptores son descripciones explícitas de la actuación y muestran cómo se obtiene la puntuación y qué se espera de los estudiantes. Los descriptores detallan cada nivel (gradación) de desempeño para cada criterio y describen cómo se ve el desempeño en un nivel particular.
Los descriptores nos dicen si se distingue el trabajo de los estudiantes del trabajo de sus compañeros y le ayudarán a distinguir entre el trabajo de cada estudiante. Los descriptores deben ser lo suficientemente detallados para diferenciar entre los diferentes niveles y aumentar la objetividad del docente evaluador.
En primer lugar, ten en cuenta las rúbricas disponibles en Internet (véase servicios y plantillas disponibles).
Muchas se pueden usar tal cual están, o bien se pueden modificar, añadiendo o eliminando elementos o combinando otros para obtener una rúbrica que se adapte a tus necesidades.
Por último, se pueden crear rúbricas totalmente personalizadas utilizando un software o simplemente creando una tabla con los elementos que necesitemos.
En los siguientes pasos te ayudaremos a crear una rúbrica independientemente del modo de trabajo elegido.
Comienza con una tarea que sea difícil de calificar y en la que quieras reducir la subjetividad.
¿La tarea está relacionada con objetivos de aprendizaje?
¿Los estudiantes están imitando tareas del mundo real?
¿Estás animando a los estudiantes a resolver problemas y aplicar sus conocimientos? Responde a estas preguntas cuando empieces a desarrollar los criterios de evaluación para tu rúbrica.
Haz un brainstorming para elaborar una lista de criterios, rasgos o dimensiones asociadas a la tarea.
Reduce esa lista quitando criterios similares y otros no tan relevantes, de modo que obtengas un rango de criterios adecuados. Mantén una lista de criterios manejable y razonable.
Mantén las descripciones de criterios breves, comprensibles y en un orden lógico para que los estudiantes las sigan mientras trabajan en las tareas.
Selecciona palabras o frases que expliquen el nivel de desempeño de cada nivel, asegurándote de que sean lo suficientemente específicos como para mostrar diferencias reales.
Los niveles de desempeño deben coincidir con el criterio relacionado.
Los sistemas de puntuación determinarán los rangos de desempeño en valor numérico.
Asegúrate de que los valores tengan sentido en cuanto a puntos posibles: ¿Cuál es la diferencia entre obtener 10 puntos, 100 puntos o 1000 puntos?
Las mejores y peores puntuaciones de desempeño se colocan en los extremos y las demás puntuaciones se ubican entre estos.
Se sugiere comenzar con menos niveles y distinguir aquellos trabajos que no cumplan con los criterios.
Además, resulta difícil hacer distinciones precisas utilizando niveles cualitativos como “nunca”, “a veces”, “generalmente” o “aceptación limitada”, “competente” o “NA”, “deficiente”, “regular”, “bueno”, “muy bueno”, “excelente”.
¿Cómo harás las distinciones?
A medida que vayamos juzgando a un alumno para seguir avanzando por la rúbrica, los descriptores de niveles previos se considerarán alcanzados en los niveles sucesivos.
Por tanto, no es necesario incluir descriptores de “nivel principiante” en el mismo espacio en donde introduzcamos nuevas habilidades.
Evalúa la rúbrica cada vez que la uses para asegurarte de que coincida con las metas y objetivos docentes. Asegúrate de que los estudiantes comprenden cada unos de los criterios y el modo en que pueden utilizar la rúbrica a su favor.
Considera proporcionar más detalles sobre cada uno de los aspectos de la rúbrica para aclarar estas secciones a los alumnos. Prueba nuevas rúbricas cuando sea posible, revisa la rúbrica con algún compañero y pide a tus estudiantes que te den feedback para seguir mejorándolas.
Elegiremos el tipo de rúbrica de evaluación a usar dependiendo de qué y cómo planeamos evaluar. Existen varios tipos de rúbricas: holísticas, analíticas, generales y específicas de la tarea.
Los criterios se evalúan como una puntuación única. Las rúbricas holísticas son ideales para evaluar el desempeño general en una tarea. Puesto que solo se otorga una puntuación, las rúbricas holísticas tienden a ser más fáciles de puntuar. Sin embargo, las rúbricas holísticas no ofrecen información detallada sobre el desempeño de los estudiantes para cada criterio, ya que los niveles de rendimiento se tratan en su conjunto.
Las rúbricas holísticas son habituales para tareas sencillas, como la fluidez en la lectura o la respuesta a una pregunta de un trabajo. Ofrecen una muestra rápida de la calidad así como los logros generales.
En las rúbricas analíticas se evalúa cada criterio por separado, utilizando diferentes calificaciones descriptivas. Cada criterio recibe una puntuación independiente.
Las rúbricas analíticas requieren más tiempo para calificar, pero ofrecen comentarios más detallados. Son adecuadas para evaluar actividades de mayor complejidad.
Una rúbrica genérica posee criterios que son generales para todas las tareas y se pueden usar para aquellas tareas o actividades que sean similares. Los criterios son evaluados por separado, al igual que en una rúbrica analítica.
Las rúbricas genéricas se utilizan cuando los estudiantes no están haciendo exactamente la misma tarea, cuando tienen la opción de elegir el modo en el que trabajarán para demostrar competencia en una habilidad en particular.
Las rúbricas específicas de una tarea concreta evalúan tareas específicas. Los criterios únicos son evaluados por separado, sin embargo, puede no ser posible dar cuenta de todos y cada uno de los criterios involucrados en una tarea en particular, pudiendo pasar por alto la solución única de un estudiante.
Son rúbricas que se deben usar cuando queramos saber si los estudiantes conocen hechos, ecuaciones, métodos o procedimientos concretos.